Mamá Señor!, Tú siempre elevando la vara yo siempre cayendo, tu eterno perdedor Así me muestras el único camino digno que no puedo ya abandonar y parece nunca podre conquistar. Conoces mejor que yo mi amor tan pequeño y loco, chispa divina Semilla del sembrador en tierra dispersa que espera siempre lo mejor y yo lleno de frutos migajas. Me diste a mi madre Aida Julia de Origen pieza de puzle encriptada, caótica y sellada supiste por siempre del juego yo en penumbra frente a su misterio navegue quizá al final del tiempo eterno, todo entenderé. Ella me trajo de ti Señor y me revelo como su tesoro me unió con amor, invisible y secretamente a ti con su ocaso se revelo tu confrontación y exigencia todo yo y mi universo de pequeñeces para pagar tu divina dote, no basto! Cuando sentí acaso un pequeño laurel agotado, no vencido y esperanzado no sé si fue un error?, si todo fallo? la muerte asaltó y un solo golpe basto. Llego así su final frente a la ilusión eter...
Escrituras...De la vida, del Amor y de la Muerte. Para todos, de todos.